Historia del Teatro Argentino II, de Beatriz Seibel, por Mónica Berman

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Historia del Teatro Argentino II 1930-1956, de Beatriz Seibel, fue editado en 2010. A diferencia de las artes escénicas que son incapturables (como dice el maestro Rubén Szuchmacher) los libros son prácticamente eternos. Puede ser que haya algunos intrascendentes o perecederos pero para aquellos que sostienen una matriz teórica o histórica firme hay una sola regla: volver una y otra vez.

Con esta reseña inauguramos la sección. La elección de este libro es un gesto, con todo lo que tiene de simbólico. Beatriz Seibel es una de las investigadoras más serias, prolíficas, apasionadas que tenemos en nuestra ciudad (aunque no se reduce a investigar Buenos Aires) por eso empezar por un texto como este es una decisión política.

La propuesta del libro es inabarcable. Si a alguien le hubieran preguntado si era factible un libro como este, seguramente hubiese respondido que no por dos razones: ideológicas y organizativas.

Su recorrido abarca desde 1930 a 1956 y aunque otras historias de teatro trabajan sobre la misma época, esta en particular realiza varios desvíos singulares y se propone jugar la simultaneidad.

Por un lado, se constituye en una historia de nombres propios: actores, autores, directores, escenógrafos, etcétera, pero además, construye una historia de salas y, a su vez, y por recurrencia a la fuente, de medios gráficos que también plantean un recorte de lo escénico.

En estos cortes transversales que continúan la línea de su extensa y compleja investigación sobre circo criollo y radioteatro surgen los nombres que las otras historias abandonan, que eluden como si no hubieran existido (me dedico a investigar y sé de qué hablo cuando afirmo esto, nombres y lugares silenciados y convertidos, ni siquiera en hueco porque el hueco señala la marca del vacío) y allí, establece los cruces, los puentes: la radio, el cine, el teatro, hacia el final, la televisión. La autora, de vez en cuando se adelanta en el tiempo y sostiene, que este/a que en el ’40 se iniciaba llegaría a ser conocido, famoso, en fin, lo que le corresponda, años más tarde. Entonces, el panorama de la historia se vincula con el presente.

En ocasiones, sale del universo de lo teatral y al mencionar un estreno o una reposición de teatro, señala que fue llevado al cine con su fecha y su ficha técnica correspondiente.

También inscribe una historia de las cifras: cantidad de espectadores, salas de teatro, salas de cine, cómo crece o disminuye la tendencia a lo largo de los años.

Se detiene en lo que sucede en el teatro en las provincias o en los artistas argentinos en su paso por el exterior o da cuenta de las compañías extranjeras en Buenos Aires. Y no se olvida de contar lo que pasa con el circo, de primera y de segunda parte, o de las giras teatrales de las compañías de radioteatro. Ni elude las puestas infantiles o de títeres (los comienzos de Sara Bianchi, Mané Bernardo, Javier Villlafañe, entre otros) o de la danza (con las visitas extranjeras y los primeros pasos de Ana Itelman) o de señalar los comienzos de los lugares de formación de actores y de escenógrafos.

Sin embargo, como es una historia que se precia de tal, tiene un extenso espacio dedicado a los teatros independientes, vocacionales, sus protagonistas, sus obras, sus divisiones, sus salas, sus vínculos con el resto del universo teatral. Y los profesionales también tienen su espacio, los de cientos y cientos de funciones, los de los grandes éxitos de público, los que devienen película.

Por los intersticios se inscribe la historia que no es la teatral, sino la otra, la política. Con breves indicaciones del contexto del país y del mundo, para poder entender el porqué de muchas cosas: censuras, listas negras, exilios, de unos y de otros, en distintos momentos.

No olvida focalizar en ciertas salas centrales como la del Cervantes (actual nombre de la sala) o el San Martín para revelar desde relatos de puestas, direcciones o arquitecturas.

Pero va un paso más allá y se dedica a hacer un recorrido cronológico por un diario que siempre tuvo cartelera, La Nación, y consigna cuántas espacio dedicaba a qué teatros y cuáles eran los criterios de clasificación.

Es necesario hacer una mención a las fuentes, como su su objeto es diverso, las fuentes también lo son. El periodismo gráfico, los estudios académicos, los libros de divulgación, las entrevistas, los diversos trabajos de investigación sobre temas absolutamente específicos y cada fuente aparece de manera clara y concreta para el que quiera seguir el recorrido que se abre de manera múltiple, pueda hacerlo y desandar el camino.

Sumó, además, los premios, año tras año, elementos centrales para comprender el fenómeno de legitimación de un campo particular. Un anexo con nombres propios que auna en la misma letra de molde a los más y a los menos conocidos, en un gesto de justicia. Y un índice que guía y organiza este universo definitivamente complejo.

El trabajo que Seibel llevó a cabo es arduo, difícil, de largo aliento. Es uno de esos libros que nadie que diga interesarse por nuestras artes escénicas debería dejar de leer, tener, consultar.

Datos del libro

Historia del Teatro Argentino II 1930-1956: Crisis y cambios
Beatriz Seibel
Editorial Corregidor
Buenos Aires
2010
ISBN 978-950-05-1868-0
Este libro recibió el apoyo de Proteatro
478 páginas

Índice

Prólogo
El teatro anterior a 1930: las dificultades de una industria
1930
1931
1932 a 1956