“The Rocky Horror Show” por Ludmila V. Botta

Una verdadera fiesta en la que el público baila, grita, alienta, goza y “bardea” al ritmo de la obra. Una puesta participativa que va desde el escenario hasta la última butaca del Teatro Maipo.  

Desde que se pone un pie en el foyer del teatro puede sentirse el ambiente festivo que genera esta obra. Se puede ver el look de muchos espectadores que van caracterizados como los personajes con una “actitud Rocky”. No es para menos, ya que se trata de un fenómeno de culto de la historia del cine que aún persiste en las trasnoches de varios cines y tiene la particularidad de ser participativo.

Todo comenzó en el Royal Court Theatre de Londres, en el verano de 1973, con el estreno de un modesto musical teatral.  Una obra irreverente para los años 70 escrita por el guionista, actor y músico Richard O’Brien, y dirigida por Jim Sharman. La película, “The Rocky Horror Picture Show”,  adaptada de 1975 fue considerada una obra imprescindible de la cultura pop del siglo XX y del siglo XXI.

La cartelera porteña reestrenó la segunda temporada de “The Rocky Horror Show” bajo la correcta dirección general de Andie Say. La música dirigida por Mariano Cantarino condensa en el aire las palmas y el entusiasmo del público.  Cabe resaltar la magnífica adaptación del libro y las letras por Marcelo Kotliar. Es un verdadero placer oír como las canciones traducidas no pierden el sentido y la esencia del original.

El telón se abre y el público enloquece tal como si se tratara de una banda de rock en un estadio. La obra plantea una noche de ciencia ficción, tributo al cine clase B, mucho camp y música rock, mezclados con plumas, plataformas y sexo.

El teatro pierde (aunque no del todo) esos códigos de convivencia a los que estamos acostumbrados (o deberíamos estar). Se puede prender los celulares para hacer luces y se entrega al público unas pulseritas con flúor para iluminar durante la canción “Es la Luz”, lanzar papel picado está permitido en la escena del casamiento y también se puede gritar en el teatro.

El criminólogo es una figura muy importante que mantiene el vínculo con el espectador y genera una complicidad pícara. Es quien explica qué hacer en cada escena para los que ya son fans de la pieza y para los vírgenes. La interpretación de este personaje varía según la función, en mi caso tuve el enorme placer de ver a Melania Lenoir divertirse en ese rol. Tentándose con los comentarios del público que gritaban “gato” al personaje de Janet (Mercedes Vivanco) o “boludo” a Brad (Walter Bruno) como se acostumbra en los cines y teatros con “The Rocky Horror Show” además el público se sumó al doble sentido con Melania cargando la escena de sagacidad. Incluso ella invita a varios espectadores subir al escenario para “jugar” alimentando ese feedback. El espectador es parte del show no cabe ninguna duda. Aunque no se sepan las coreografías o nunca se haya visto la película ni la obra la juerga alcanza al público esté donde esté.

Foto: Nacho Lunadei

La excitación del público (en más de un sentido) puede sentirse en el ambiente cargado de sensualidad. Hay euforia, gritos y aplausos con la aparición de cada uno de los personajes pero cuando el Dr. Frank N. Furter (Roberto Peloni) aparece es la es la diva por excelencia. Su gran parecido físico con Tim Curry (actor, cantante y compositor inglés, principalmente conocido por su papel como el Dr. Frank en la película) hace que el espectador fan se sienta más a gusto y de rienda suelta a sus instintos participativos que a lo largo de la obra irán contagiando a los espectadores más tímidos.

Uno de los mejores momentos de la obra es cuando se canta y baila el “Time Wrap”, la canción de los alienígenas del planeta Transexual de la galaxia Transilvania. Con los primeros acordes el público fan (y otros no tan fans) se levantan de las butacas y se comienza a bailar. La primera vez que se canta algunos espectadores intentan seguir el ritmo pero para la segunda vez la mayoría de la sala está de pie moviendo las rodillas al compás.

Se destaca como todo el elenco transmite la diversión más allá de las tablas pero en especial la actuación de Federico Coates como Riff Raff que conmueve y divierte con cada palabra.

La obra chorrea seducción por dónde se la mire. Los portaligas y los profilácticos que vuelan por el aire no escapan al contenido original de la película donde la temática sexual pisa fuerte. Arriba del escenario y entre el público se goza y se disfruta. Al fin de cuentas de eso se trata: un goce y liberación fuera de los límites establecidos.  

Una puesta magistral, sarcástica e irónica en la que el deleite y el cachondeo son las consignas.

Martes a las 21.15 horas

Teatro Maipo: Esmeralda 443 (CABA)

 

FICHA TÉCNICA

ELENCO

ROBERTO PELONI – Dr. Frank N. Furter

MELANIA LENOIR – FLOR BENITEZ –  Magenta

FEDERICO COATES – Riff Raff

WALTER BRUNO – Brad Majors

SOFÍA RANGONE  -MERCEDES VIVANCO – Janet Weiss

IGNACIO PEREZ CORTES  –  Rocky

MICA PIERANI MENDEZ – Columbia

MAIA CONTRERAS – Dr. Scott / Eddy

 

ENSAMBLE

LULI MUIÑO (Dance Captain), LUCAS GENTILI, FACUNDO MAGRANÉ, MARIANO CONDOLUCI, JULIA TOZZI, MERCEDES VIVANCO

FEDERICO FEDELE – Swing

 

EQUIPO

ANDIE SAY – Dirección General

MARIANO CANTARINI – Dirección musical y vocal

ALEJANDRO LAVALLEN – Coreografías

MARCELO KOTLIAR – Adaptación libro y letras

LORENZO GUGGENHEIM – Supervisor musical / Dirección vocal / Arreglos musicales

JAVIER PONZIO – Diseño de vestuario / Dirección de arte

ANA DIAZ TAIBO – Escenografía

ESTANISLAO OTERO VALDEZ – Producción ejecutiva

VICTORIA SAUD – Producción ejecutiva

NICOLÁS DAL FARRA – Producción ejecutiva

ANDRÉS COLL ARECO – Producción ejecutiva

LAURA ESLAVA – Asistente de dirección

ANTONELLA CAMPANIELLO – Asistente de Coreografía

TAMARA BUR – Asistente de producción / Stage Manager

GONZALO GONZÁLEZ – Iluminación

MARIANO DEL ROSSO –  Diseño de Sonido

GINA SOLOR – Stage Manager

JULIÁN MARTÍNEZ – Stage Manager

VALERIA ANAHÍ CORDERO – Asistente de vestuario

MATIAS GORDON – Diseño gráfico

BELÉN MAFFEI – Marketing digital y Social Media management

SANTIAGO CASTRO – Maquillaje

MARCELO BOCCIA, CARLOS MAZALAN, ARIEL ZAPPONE (BMZ Comunicaciones)  – Comunicación y prensa

 

MÚSICOS

MARIANO CANTARINI – Guitarra

MARTIN LOZANO – Bajo

JORGE GIORNO – Batería

AGUSTIN KONSOL – Teclado

TOMÁS HORENSTEIN – Piano

 

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