“Tratando de hacer una obra que cambie el mundo” por Fernanda Blanco

Foto: 11FIBA

 

Al fondo, una pared llena de hojas que parecen ser arrancadas de libros. Una pared llena de teorías, de historias, de “data”. Libros tirados por todos lados, en la esquina un inodoro y un artista haciendo uso del mismo, entre los libros. Una mesa al medio, una tumba a un costado y otros cuatro artistas en escena, que cantan, piensan, y repasan letra o formas de enunciar. Están “Tratando de hacer una obra que cambie el mundo”.

Aislados de la sociedad, en un hogar subterráneo, trabajan sin contacto con el exterior hace cuatro años, ideando el teatro político que logre cambiar la coyuntura social. En un metalenguaje de lo teatral, van haciendo una búsqueda creativa desde la improvisación, la lluvia de ideas y un debate que se cuestiona el verosímil y la mímesis dentro del teatro con los recursos más extravagantes y absurdos. Un cuestionamiento plagado de ironía, que despierta risas, picardía, enojos e incomodidad, usando lo “políticamente incorrecto” a su favor para desafiar y poder abrir nuevos interrogantes. A través de la frustración del artista en el proceso creativo se irá hablando de la finalidad del arte, las vanguardias, la búsqueda de la verdad, la eficacia de los movimientos estéticos para la revolución, los lugares de poder y la pelea constante con el sentido común que deslegitima desde una autoridad que se impone.

Un grupo de artistas que busca escaparle al posmodernismo, a la apatía, que buscan ser actores activos en el cambio social desde el aislamiento y que no se bancan un cambio dado, sin ellos, sin posibilidad de teatro político. Con una contradicción que los atraviesa de cierto idealismo marxista con una realidad que los frustra. Así, encontrarán en el absurdo, la provocación y la desacralización de los íconos culturales, un camino para reflexionar sobre el arte, las utopías, la revolución y el fracaso.

Fuente: http://teatrolaresentida.cl/

“Tratando de hacer una obra que cambie el mundo”, logra generar múltiples sensaciones en el espectador, desde risa, asco, incomodidad, picardía, reflexión y disfrute. Se anima al metalenguaje, a incluir el relato de Marat Sade a través de marionetas y preguntar desde allí ¿Dónde está Santiago Maldonado? Hablar de teatro político, haciendo teatro político, acudir a la mímesis para hablar de lo real. Se anima, también, a salir del escenario e interpelar al público, de hacerlo partícipe, de acercarse demasiado y transmitir las contradicciones que atraviesan la obra en su espíritu romántico y disruptivo.

Esta obra fue presentada en el #11FIBA (Festival Internacional de Buenos Aires) por la compañía chilena La ReSentida, integrada por jóvenes artistas que se abocan a la búsqueda de una poética que pueda encarnar las visiones e ideas de su generación. Tienen como objetivo concretar puestas en escena autorales, desmarcándose así de las formas y discursos artísticos hegemoneizantes. Desde esta perspectiva, la compañía asume como un deber la desfachatez, la desacralización de tabúes y la reflexión desde la provocación, otorgándole a la creación teatral una gran responsabilidad política, entendiéndola como un instrumento de crítica, reflexión y construcción.

#11FIBA

Autoría: La ReSentida
Compañía: La ReSentida
Dirección: Marco Layera
Elenco: Benjamín Westfall, Carolina Palacios, Nicolás Herrera, Pedro Muñoz, Eduardo Herrera
Dirección técnica: Karl Heinz Sateler
Diseño de iluminación: Pablo de la Fuente
Diseño de sonido: Alonso Orrego
Asistente de escena: Carolina de la Maza
Diseño de vestuario: Carolina Sandoval
Producción: La ReSentida, Nicolás Herrera

http://teatrolaresentida.cl/